Sirve para algo la política

Si vamos a la raíz de lo que conlleva la política, está se trata de una actividad donde el objetivo se encuentra en la resolución pacífica y razonablemente de los conflictos que existen entre las personas y los grupos humanos. Para ser más exactos, la política es en sí, una manera particular de afrontar determinados conflictos que deben ser resueltos de forma democrática.

Son diversos los ámbitos de la vida cotidiana en los que la política no interviene, se trata de aquellos en donde la lógica dominante no es la democrática, en un sentido estricto, sino otra, como la jerarquía, el conocimiento, el afecto, la confianza, entre muchas más.

De este modo, la política solo cobra sentido debido a que los seres humanos habitamos un espacio de interacción que no permite su sumisión a otra norma que no se trate de la discusión libre y la contraposición de proyectos sociales diferentes con el objetivo de alcanzar distintos acuerdos que hagan posible la coexistencia en el conflicto. A través de la política no se pretende erradicar el conflicto social, sino más bien hacerlo habitable.

Si buscamos la definición clásica de conflicto social, encontraremos la que nos ofrece Lewis Coser: “Lucha por los valores y por el estatus, el poder o los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales”. Está es una caracterización altamente dura pues hace referencia a causar daño o incluso sobre la eliminación de los rivales.

La misma es una definición que, llevada a la práctica, contiene en su seno una afirmación que no sólo gira entorno a lo que es la situación de conflicto, sino también, sobre la forma en que de manera inevitable terminará resolviéndose: a través de la neutralización o la eliminación del contrario.

Quizás se trate de una de las definiciones que mejor se adecua al modo en que normalmente, vivimos o pensamos el conflicto, ya que solemos verlo como una situación penosa, donde el enfrentamiento se hace inevitable, donde el fin último es la victoria o la derrota; como si se tratara de un juego de suma cero, donde lo que gana uno sólo puede proceder de la pérdida del otro. Para nuestra suerte, está no es la única definición de conflicto que se puede encontrar en la literatura sociológica.

Si echamos mano de otra definición, no menos clásica, se podría señalar la de Max Weber, quien caracteriza el conflicto como aquella acciónintencionalmente orientada a la realización de la voluntad del actor en contra de la resistencia de la otra parte o de las otras partes”. Podemos pensar que esta no modifica de forma sustancial el fondo que nos arrojó la primera definición.

Pero en ésta podemos notar dos o más partes que se enfrentan, ya que se trata de una caracterización que no prejuzga en referencia al resultado del conflicto, por lo que resulta más suavizada. Pero en ella cabe suponer que en la mayoría de las ocasiones, la misma será imposible realizar de manera pacífica en lo que respecta a una de las voluntades de una de las partes sobre la otra, o las otras.