Un tema que nunca perderá vigencia: La democracia participativa

Si se hace un enfoque a nivel teórico, podemos encontrar que la única disparidad con la democracia política que se encuentra presente entre los siglos XVIII y XIX es indudablemente el reconocimiento del sufragio universal.

In altre parole,, un sistema de representación donde todos los ciudadanos, ya en su mayoría de edad, cuentan con el derecho a votar, sin importar su condición. Más, durante los últimos años, y como una consecuencia de los distintos movimientos sociales, el término “democracia participativa” ha experimentado gran empuje y también una reconceptualización importante. En nuestros días, no es concebida una participación política sin que se considere la voz de la ciudadanía.

En las últimas décadas, después del movimiento del 15M y de las Mareas Ciudadanas, en España ha tenido inició una época histórica de profundo cambio y revolución, sobre todo social, donde el empoderamiento ciudadano y la creencia popular del “Sí se puede” han venido alcanzado elevadas cotas de confianza y reconexión con la actividad política.

In questo modo, la ciudadanía activa comenzó a creer que con la participación y la movilización, que si era posible la modificación de la agenda política. Haciéndose más frecuente que desde la Administración, las agrupaciones políticas, o el mismo Gobierno se desarrollen acciones con las que se le permita a la ciudadanía participar de forma organizada y controlada.

Ciertos ejemplos de participación ciudadana podrían ser: los presupuestos participativos, las jornadas de participación en la elaboración de Leyes o las primarias a las listas en las candidaturas electorales.

Estando muy conscientes de esta época histórica, pero además destacando que la democracia participativa existe desde el reconocimiento del derecho al voto para toda la ciudadanía mayor de edad, suele ser relevante hacer un análisis del momento actual donde nos encontramos comparado con lo que se denomina “democracia participativa”.

Para los partidos políticos existe una nueva concepción desde el 15M y las Mareas ciudadanas. Con anterioridad, dentro del imaginario social sólo se entendía que la élite de la sociedad podía acceder al Parlamento, para representar a la ciudadanía. Ahora, ha quedado bastante claro que eso no es de esa manera, sino que es posible y muy real.

En la actualidad es posible reconocer que hay un mayor nivel de comunicación entre políticos y ciudadanía, aunque continúa haciéndose necesaria que la clase política realice este ejercicio de escucha y salgan del Congreso a fin de poder acercarse a la ciudadanía, lo que resulta una buena estrategia si desean reducir la distancia existente entre la ciudadanía y la clase política.

Ahora contamos con una excelente herramienta de participación y esta es la revolución tecnológica, la misma se encuentra al servicio de todos a través de las Redes Sociales, encuestas, información en tiempo real, opiniones de amplio espectro, entre mucho más.

Pero nos surge a modo de obligación una pregunta: ¿la democracia participativa presenta debilidades? ¿Tendría solución tal situación? ¿La solución sería eficaz? Prima di cio, debemos mantener presente que constantemente hacen su aparición nuevas estrategias o mecanismos de solución para las debilidades, aunque resulta de gran importancia analizar el coste – beneficio de estas si se le compara con todo lo que supone la “democracia participativa”.