La carencia de atención política a métodos médicos alternativos

Nuestro planeta se encuentra en un auge de globalización en la cual el avance de las tecnologías, el internet, la publicidad, las disputas internacionales, entre otras cosas son las que están de moda. Muchos de nuestros políticos están mas enfocados en promover la educación, la economía y las relaciones diplomáticas con otros países dejando un poco de lado el área de la salud. A pesar de los crecientes avances, estudios realizados, nuevas medicinas, aún existen enfermedades incurables o catalogadas como difícil de tratar.

Sin poner en duda los grandes intentos por los médicos de crear métodos efectivos, pero ¿Por qué si existen curas alternativas? ¿Por qué existen un sector de médicos foráneos que parecen ser opacados por los médicos de clínicas? Por ejemplo aquel médico homeópata que tiene su pequeño consultorio en el pueblo, pero jamás será aceptado en una clínica. A pesar de que sus tratamientos le han sentado bien a un sector grande o pequeño de sus pacientes, por el simple hecho de que las prácticas que él realiza no forman parte de la cultura de un país occidental y por eso mismo no formará parte del sistema sanitario legal de la ciudad o país.

Entonces queda hacernos la incógnita. ¿Quieren los políticos realmente implantar métodos que curan las afecciones de la gente? ¿O les importa más cuidar la cultura propia de su país, resguardando el uso único de las técnicas occidentales aprendidas y aplicadas desde hace muchos años? Que estas al igual que otras teorías o prácticas no frecuentadas o alternativas tienen el peligro de funcionar o no.

Cabe indagar en otra teoría, en que los políticos, médicos y grandes líderes mundiales conocen la eficacia de los ejericicios de salud de otros países y culturas, pero deciden unánimemente no reconocerlas ante los ciudadanos por cuidar de un negocio interno. Después de todo el pueblo es quien compra, quien consume, y quizás las grandes franquicias no les conviene fabricar productos con hierbas, o mandar tratamientos “alternativos” para así resguardar su negocio.

Y ¿De quien son las grandes franquicias? Es indiscutible que los mismos políticos que nos gobiernan también son los dueños y comerciantes de una parte jugosa del mercado general donde hacemos consumo, Y muchas veces el comerciante solo quiere ventas, sin importar mucho el resultado a largo plazo de ese producto a sus clientes.

Para muestra un botón: Supongamos que su prima Ávila tiene un dolor intenso en las rodillas, ella asiste al medico traumatologo y este de inmediato le manda analgesicos locales y generales, descanso, reposo absoluto y algunas compresas de hielo al día. Perfecto, Ávila se va con su tratamiento de una semana, se siente mejor, ya no le duelen las rodillas y vive feliz, Pero al cabo de 2 semanas el dolor vuelve, Ávila regresa con el doctor y este le receta analgesicos más fuertes.

¿Realmente Ávila recibe un tratamiento para curar la raíz de su dolor ? No, Ávila recibe un parapeto para tratar la consecuencia y no la causa de su dolor, mientras que el dueño de esa farmacia que es posiblemente el sobrino del gobernador se lucra, y el médico tiene excusas para recibir más consultas y más dinero. Avila ya gastó mucho dinero en estos tratamientos y decide probar con algo diferente.

Se dirige a un centro de rehabilitación, allí recibe terapias manuales, medicinas naturales y consejos para toda la vida de cómo mover su rodilla en situaciones de exigencia física. Aunque la gran sabiduría de los médicos actuales es imponente y muchas veces sus tratamientos son efectivos,no estaría de más aceptar que su método fallo en ese individuo y enviarlo con otro tipo de médico no estaría de más.

Aunque no podamos saber con certeza cuál es la verdadera intención de nuestros mandatarios, si podríamos nosotros mismos sacar nuestras propias conclusiones con criterio, para ser mejores ciudadanos y contribuir con el desarrollo general de la sociedad, Somos nosotros mismos quien influiremos en las decisiones de ellos y nosotros mismos quien decidiremos sobre qué hacer con nuestras políticas de salud. De no ser así, por eso se luchará.

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