Los jóvenes frente al diálogo político

Desde hace unas cuantas décadas, América Latina es una de las regiones más politizadas alrededor del mundo. Y es que su gran gran extensión geográfica, en conjunto con su amplio espectro étnico y cultural, han hecho de que su estructura socioeconómica se encuentra fuertemente marcada por la desigualdad convirtiéndola en un escenario de luchas y reivindicaciones políticas permanente.

Este rasgo de alta politización se encontró de forma tradicional en los jóvenes, quienes aparte se seleccionar para sus estudios carreras enfocadas hacia la educación, medicina, odontología como en echeverria estetica dental, arquitectura, o cualquier otra de las más buscadas, también se inclinaba por la política, siendo este un grupo altamente representativo y sobresaliente dentro de la estructura sociodemográfica, y un actor fundamental ya que siempre se encontraba abanderado por las distintas posiciones llevando la voz cantante en medio de innumerables procesos de cambio de gobierno, recuperación democrática, entre otros.

No obstante, y contrario a lo que sucedió en otras épocas, el interés mostrado por los jóvenes hacia la política cada vez refleja cifras que son menores, de este modo, en los estudios se releva el estado de opinión pública en dicha región. En compañía de ese descrédito institucional se encuentra otro, incluso más definido, y es relativo a los políticos y a sus partidos.

Del mismo modo, la región se encuentra transitando un auge de movimientos de tipo single-issue, en otras palabras, que se encuentran orientados hacia un tema en específico, como por ejemplo: la protección del medio ambiente o quizás, la defensa de los derechos de los animales. De modo que, ¿resultaría justo señalar que a los jóvenes latinoamericanos no les interesa la política, o quizás se encuentran frente a una nueva forma de activismo político, más allá de la institucionalidad partidaria?.  

Otros aspectos importantes a considerar podrían ser los desafíos que plantea esta reciente situación para los partidos políticos y para las instituciones de gobierno, considerando que posiblemente pueden surgir cambios dentro de las trayectorias de ingreso a los partidos, considerando las más recientes demandas de los jóvenes en torno a la política. 

Todas esta serie de interrogantes nos colocan frente a un desafío que es inminente, y es el de recuperar la confianza y el interés de las nuevas generaciones, y no tan solo en la política, sino en los políticos y en los partidos, ya que estos son sus principales y más confiables vehículos hacia una política saludable y distante de los personalismos y las inestabilidad.

Los jóvenes y la política

«Los millennials somos la generación más politizada y comprometida en muchas décadas y, en un afán virtuoso, intentamos politizar por el bien de todos cualquier ámbito, por más privado que sea», de esta manera lo destacaba Diana Kinneret, quien es una joven de origen alemán durante la última edición de Diálogo Político. En tal sentido, solo nos resta analizar: ¿Tendrán los jóvenes la fuerza que se necesita para hacer frente a los nuevos escenarios dentro de un marco tan creciente de incertidumbre? ¿La política será un ámbito de encuentro y debate para alcanzar una mejor gestión de la cosa pública? ¿Qué acciones deben tomar los partidos políticos para atraer a los jóvenes a participar?