Política o negocios en Cuba sr.Trump?

La política que ha tomado Trump hacia Cuba puede crear algunos problemas y terminar deshaciendo todos los logos y firmas de apertura que ha conseguido Obama. Pero en realidad ¿le interesa?. Estados Unidos se encuentra en un momento de adivinación, están vigilando todos los movimientos y los gestos de Donald Trump para poder lograr entender cómo será su presidencia: si será de ultraderecha como prometió en su campaña, si pragmática, en algún aspecto continuista. La política de Trump es un poco contradictoria, tiene a todos los estadounidenses con un poco de incertidumbre al no saber qué hará con las dos firmas de apertura promovidas por Obama.

Si bien Donald en declaraciones según las diferentes redes sociales, aceptó aunque no muy conforme; mencionó que era un acuerdo muy débil, en sus cláusulas tenía muchas concesiones al pueblo cubano, aunque estaba bien, ya tenían 50 años dentro de este lío. Trump ha prometido eliminar la recién embajada abierta en La Habana y ha dejado bien claro que el proceso iniciado por Obama no tiene ningún respaldo legislativo y puede ser disuelto en cualquier momento.

Por los momentos, algunas de las actitudes de Trump indican su dureza. Entre otras cosas Trump acaba de nombrar a Mauricio Claver-Carone como parte de su equipo de transición en el Departamento del Tesoro, ha sido el responsable de implementar la política económica a la que se regirá cuba. Claver-Carone es un popular anticastrista: dirige el US-Cuba Democracy PAC, el lobby pro embargo más activo de Washington, y ha testificado en el Congreso contra el acercamiento. Trum ha dejado claro en Twitter, que este acuerdo que acaban de firmar debe ser mejorado, y si cuba no está dispuesto a hacerlo, lo mejor seria que se ponga fin a este acuerdo y regresen los bloqueos.

Se ha delegado a una de las personas que tiene más experiencia en los errores de la política que aplicó Obama hacia Cuba como Mauricio, además el tiene las herramientas para cambiarlo”. La forma en la que ha actuado Trump es muy clara, lo más seguro es que cumpla con las promesas que ha hecho a toda la comunidad cubanoamericana. Los cambios realizados por Obama son realmente fácil de disolver, es muy fácil para Trump regresar a la vieja línea dura, entre las primeras órdenes que puede tomarse Trump puede estar ordenar al Departamento del Tesoro llevar algunas semanas reescribir unas nuevas regulaciones para la comunidad cubanoamericana.

En cuanto a política exterior y comercial, estos tratados tienen leyes que están viendo en ambas dimensiones, este embargo de Estados Unidos hacia Cuba en la superficie tiene leyes ejecutivas y la mayoría republicana del Congreso impide ir más allá.

Para finales del siglo XX, Clinton comenzó un somero acercamiento a la isla. Comenzó a avisar a la Habana sobre maniobras militares y lograron llegar a un diálogo para combatir el narcotráfico. Los congresistas republicanos por primera vez pudieron visualizar un cambio y comenzaron a pensar en reforzar el embargo. Un poco más tarde, luego de muchas advertencias y quejas diplomáticas, el Gobierno cubano derribó un avión que tenía años lanzando panfletos anticastristas por toda la isla. Este pequeño incidente dio luz verde nuevamente al endurecimiento.

En 1996 se establece la Ley Helms-Burton que establece castigos a los países y empresas que hagan negocios con Cuba, aunque fueran extranjeras; explícitamente se prohíbe apoyar a este grupo de oposición que intenta promover un Gobierno de Transición a la democracia en Cuba. Para muchas personas esta ley seria el ultimo claro que terminaría de formar el ataúd de Castro. Razones por las que Obama tomó medidas en secreto para evitar lo que podría haber sido una visceral campaña política en su contra. Luego de tanto trabajo, en diciembre del año 2014, el presidente de EEUU y el presidente de Cuba, Raúl Castro, dieron una noticia histórica en sus relaciones: comienzan a enmendar poco a poco más de 50 años de conflictos.

A partir de ese momento, la Casa Blanca restableció las relaciones diplomáticas, el correo y los vuelos comerciales con Cuba; eliminando las restricciones de viajar a los estadounidenses, aunque aún no pueden hacerlo en categoría de turista, dejando entrar a su país la importación de productos como el ron o el tabaco, aumentando el límite de las remesas a las familias y eliminando algunas trabas legales para que las empresas de EEUU puedan operar dentro de Cuba.

La corte del presidente Obama, en un viaje histórico a La Habana de cuba el pasado marzo, incluye una gran lista de empresarios norteamericanos. Varios de ellos se encargaron de firmar un acuerdo con la isla desde 1959; al menos una decena de aerolíneas estuvieron de acuerdo y firmaron el acuerdo. Es aquí donde tiene un pequeño problema el partido Republicano,luego de comenzar una apertura económica suculenta para las firmas de empresas de alto nivel.

Mantener las políticas con Cuba, deja abierto un abanico de intereses comerciales a EEUU, y si bien hemos aprendido algo en todo este tiempo de Donald Trump es que es un excelente empresario, por lo que estamos en una disyuntiva sobre cuáles serán las medidas que tomará el nuevo presidente de Estados Unidos. Son políticas contradictorias, pues algunas investigaciones han demostrado que el propio Donald Trump ha violado el embargo, años atrás realizó una inversión en Cuba de casi 70 mil dólares, según una investigación. Otro caso más de espíritu práctico estrangulado por el veneno de la guerra fría.

También está el cambio de las opiniones de los mismos estadounidenses, en algunas encuestas realizadas, se ha demostrado que al menos un 58% de los estadounidenses están a favor de mantener estas políticas, es mucho más del doble de las personas que se oponen y recomiendan cerrar toda diplomacia. Incluso los mismos cubanos apoyan el deshielo. Para muchas personas, la muerte de Fidel Castro, encarnación, para muchos, del diablo comunista y del conflicto entre vecinos, podría quitar obstáculos simbólicos a la normalización que ha trabajado Obama con tanto esfuerzo.

Trump tuvo una reacción un poco dura ante el fallecimiento de Fidel. Lo llamó “dictador brutal” y ha prometido que durante su administración hará todo lo que esté a su alcance para procurar que el pueblo cubano pueda comenzar un viaje hacia la libertad y la prosperidad.

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